Soledad y aislamiento en los cuidadores

01.09.2021

Hay una soledad que es productiva y es aquella que permite quedarnos en silencio con nosotros mismos para escucharnos, reorganizarnos, disfrutar de nuestras aficiones o simplemente estar aquí y ahora con nosotros mismos. En estos momentos de soledad solemos salir con energía y con una actitud optimista. Cuando la soledad no es de este tipo, este sentimiento puede derivar en una sensación de aislamiento, podemos incluso pensar que nuestras relaciones no son satisfactorias o incluso que no tenemos relaciones fuera de nuestro rol de cuidadores. Es esta segunda soledad la que es positiva detectar y cambiar.

Saber qué provoca tu soledad y conocer qué efectos tiene en tu vida te ayudará a cambiarla

Por varios motivos, es normal que un cuidador se sienta sólo y aislado; cuidar de un familiar dependiente exige mucho tiempo y requiere permanecer en casa. A veces el cansancio que genera el acto de cuidar es tan alto que hacer cualquier actividad puede parecer una labor titánica.

Tu modo de pensar también influye en tu sentimiento de soledad y en tu actitud de aislamiento.

  • Si crees que quedar con un amigo o amiga para tomar un café y compartir cómo te sientes puede sobrecargar a tus amistades, es normal que decidas no hacerlo.
  • Puede ser que pienses que el rato que no estás con tu familiar no estás siendo un buen cuidador.
  • Si crees que otras personas que no hayan pasado por la situación de cuidar a un familiar, no van a entender qué es ser cuidador, es lógico que no quedes con ellos.

Pero, ¿pensar así, te beneficia o te perjudica? Vamos a analizar qué consecuencias puede tener la soledad en un cuidador.

Alguno de los efectos que conlleva sentirte solo es que evites conocer a gente nueva porque quizás pienses que tienes poco que aportarle. Exponerte a relaciones nuevas te hace sentir incomprendido y eso agranda más tu pena y tus ganas de quedarte en casa. Podría ser incluso que pierdas perspectiva y la situación que estás viviendo te parezca excesivamente negativa.

Para analizar las causas y los efectos y siguiendo las pautas de la psicóloga María José Rosillo, vamos a proponerte unas pequeñas preguntas para ver cómo anda la gestión de tu tiempo libre y cómo te sientes.

  • ¿Hace cuánto tiempo que no quedas con algún amigo/a para tomar un café o ver una película?
  • ¿Cuántas horas del día te las dedicas SOLO a ti?
  • ¿Recuerdas alguna actividad que te gustaba hacer especialmente en tu tiempo libre antes de ser cuidador? ¿Cuál era? ¿Cuánto tiempo hace que no la practicas?
  • ¿Cuál ha sido tu emoción predominante en las tres últimas semanas? ¿Le cuentas a alguien cómo te sientes?
  • ¿Sientes que eres la única persona que puede cuidar eficazmente de tu familiar?

¿Qué te han revelado las respuestas a estas preguntas?

Si no estás muy contento con lo que has respondido, quizá sea el momento de decidir cambiar algunas cosas, te damos algunas pautas sencillas para ello:

1.- Analiza qué te gusta hacer, qué te apasiona y hazlo. Al principio te costará introducir esta pequeña rutina nueva, te cansarás un poco, pero a largo plazo va a oxigenar tu vida.

2.- Optimiza el tiempo, prioriza la dedicación de tu tiempo a aquellas personas de tu entorno que te hacen sentir alegre y te ayudan a pasar momentos agradables y satisfactorios.

3.- Pide ayuda, no estás solo. Intenta pedir esta ayuda cuando notes los primeros signos de agotamiento y no cuando ya estés muy agotado.

4.- Confía, seguro que en tu círculo familiar hay personas que son capaces de cuidar igual de bien que lo haces tú.

Artículo del Rincón del Cuidador

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